Cuando la perimenopausia no se trata, las consecuencias van mucho más allá de los sofocos o los periodos irregulares. Muchas mujeres pasan años rebotando entre especialistas, visitas de urgencia, suplementos y programas en línea—acumulando deudas médicas sin obtener respuestas. Otras faltan al trabajo porque sus síntomas son incapacitantes: insomnio, niebla mental, ansiedad, sangrado abundante, migrañas, dolor articular y más.