El Mes del Orgullo no debe ser un eslogan corporativo ni un momento decorado con arcoíris. Para quienes trabajamos en salud, es un llamado a ofrecer cuidado basado en evidencia y culturalmente competente que mejore los resultados reales de salud de las personas LGBTQIA+ — no solo en junio, sino todos los días.
Las comunidades LGBTQIA+ enfrentan tasas más altas de enfermedades crónicas, barreras al cuidado preventivo y discriminación en los entornos clínicos.