Durante más de diez años, he tenido el privilegio de cuidar a pacientes con necesidades de salud diversas, incluyendo a muchas personas de la comunidad LGBTQ+. Con el tiempo, una verdad se ha vuelto innegable: la confianza no es opcional en la medicina — es la base de toda relación terapéutica.
He acompañado a personas a través de sus procesos de afirmación de género, condiciones crónicas, trauma, menopausia y transiciones importantes de la vida.