Durante años, se ha debatido si caminar realmente “cuenta” como ejercicio. Terminemos ese debate de manera clara: caminar es absolutamente ejercicio, y para muchas personas—especialmente aquellas con baja tolerancia al ejercicio—es la forma más segura, accesible y sostenible de mejorar la salud cardiovascular.
Caminar no requiere equipo, ni membresía de gimnasio, ni una rutina perfecta. Se adapta exactamente a su nivel actual y progresa con usted.